Colibrí rojo

Es un gran viajero, pues va desde Alaska a Méjico

Esta especie debe su nombre al color rojo del dorso, del vientre y de la cola del macho (la hembra se diferencia por el color verde de su dorso). De todos los colibríes norteamericanos, es el que anida más lejos en dirección al Artico, puesto que llega hasta Alaska. Por consiguiente, es el mayor viajero de la familia, ya que tiene su refugio invernal en Méjico. En otoño, se le ve pasar sobre las Montañas Rocosas y Sierra Nevada. Cook lo observó en 1778 sobre el mar que rodea a la isla de Vancouver y los naturalistas le dieron el nombre de colibrí de Nootka Sound. En Nuevo Méjico, los indios le llamaban «pájaro del sol». Cada año, el colibrí rojo recorre unos 3.200 km entre sus lugares de reproducción y su área de invierno, es decir, en total 6.400 km. Como la mayor parte de sus parientes, defiende con energía el territorio donde hay flores, de las que extrae el néctar y también sus apoyos favoritos. No duda de lanzarse en picado sobre los rivales que intentan apropiárselos. Necesita comer cada 10 ó 15 minutos y la cantidad de glucosa que consume a diario representa aproximadamente el 50 °0 de su propio peso. En total, come de 50 a 60 veces al día. En el curso del vuelo nupcial, el macho efectúa un picado aproximándose mucho a su pareja y, poco después, repite la acrobacia. Construye el nido en un arbusto o un árbol y se compone de musgo y fragmentos de corteza; el interior está forrado de plumón. Los huevos blancos son incubados por la hembra, que se ocupa también de la crianza

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