Colimbo ártico

Le resulta algo difícil emprender el vuelo

Los colimbos son muy parecidos a los somormujos, pero se diferencian de éstos por su mayor tamaño, su área de distribución geográfica — limitada al Gran Norte—-, algunos detalles morfológicos y su comportamiento. Son visitantes invernales de la Europa occidental, apareciendo en pequeños grupos tanto a lo largo del litoral como sobre grandes superficies de agua dulce. En esta época, el colimbo ártico se distingue del colimbo chico sólo por el pico, menos fuerte, y por la parte superior del cuerpo, más oscura y uniforme, mientras que en su pariente la misma zona es de tonos más claros, presentando cada pluma un borde pálido. Cuando está en pleno vuelo, mantiene tenso el cuello, pero como éste está a nivel más bajo que el resto del cuerpo, parece que el ave tuviera una joroba. Aunque su vuelo es rápido y directo, no parece gustarle demasiado emprenderlo, por lo que es frecuente verle correr sobre la superficie del agua, batiendo enérgicamente las alas para iniciar el despegue. De algún modo, esto explicaría el hecho de que no se instale en superficies acuáticas de pequeño tamaño. Parece encontrarse a su gusto cuando está sumergido, avanzando entonces a una asombrosa velocidad, Mientras que en invierno suele permanecer en silencio, durante la época de nidificación emite gritos. Debido a la pequeñez y posición de sus patas, los colimbos se arrastran penosamente sobre tierra firme; por eso el ave incubadora coloca siempre los huevos cerca de la orilla. La puesta tiene lugar en mayo, variando el color de los huevos de verde oliváceo a pardo oscuro. El macho incuba y la hembra lleva los pollos sobre el dorso los primeros días.

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