Comátula

En el campo de lo extraño

Ningún animal marino iguala a los crinoideos en cuanto a la belleza de los colores y lo original de sus formas. Estos extraños seres son Equinodermos de un tipo particular, que viven en grupos a veces muy importantes en las costas europeas. Los colores de las comátulas pueden pasar del rojo carmín al amarillo anaranjado. Existen ejemplares manchados de amarillo, de rosa y de naranja. Su cuerpo tiene forma de cáliz hecho de placas calcáreas dispuestas en ciclos y coronado por una cúpula con la boca en el centro. A su alrededor, irradian 10 gráciles brazos provistos de cortas expansiones: las pínulas. En el lado opuesto a la boca, se encuentran unos cuarenta ganchos: los cirros, que permiten al animal agarrarse a los soportes. Gracias a ellos, durante las mareas vivas se los puede encontrar en grandes cantidades enganchados a las zosteras, a las algas y, a veces, a las rocas. Sin embargo, pueden soltarse y nadar grácilmente en pleno fondo agitando sus brazos con rapidez. Se alimentan sobre todo de detritus y de pequeños organismos del plancton, llevando a su boca todo lo que se pega a sus brazos cubiertos de mucosidad. Los huevos son fecundados nada más salir de la hembra; irán a adherirse a sus brazos y allí se efectuará su desarrollo. La larva permanece agarrada a la madre hasta la adquisición de un esbozo de esqueleto. Llegada a esa fase, se desprende y, como un pequeño tonel ciliado, nada en el agua. Cae después al fondo, al que se adhiere y sufre sucesivas modificaciones que desembocarán en la formación del adulto. Sobre los brazos de las comátulas viven unos pequeños Anélidos poliquetos, muy modificados, en forma de discos planos.

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