Coral abisal

Si dispone de poco espacio, su base se agranda

Entre los Madreporarios, más conocidos con el nombre de corales, se encuentran las formaciones de poliperos más bellas y elegantes. Los corales pueden vivir en colonias o en solitario. El que aparecen en esta ficha pertenece a los últimos, es muy abundante en el Atlántico, pero vive a unas profundidades tales (entre 900 y 3000 m) que sólo se puede capturar mediante la técnica del dragado. El pólipo o zoide está provisto de numerosos tentáculos dispuestos alrededor de una cavidad bucal que recuerda un poco a la de las anémonas marinas. Cada pólipo aislado segrega por debajo una delicada estructura calcácrea (el polipero) que le sirve de soporté. Es un verdadero esqueleto externo de carácter mineral, sobre el que se “sienta” sólidamente el pólipo. El polipero presenta una cavidad o especie de cáliz cuyo tabique, también llamado muralla, deja ver el lado interno de las prolongaciones radiales o septos. Estos septos, normalmente en número de 6 o múltiplos de 6, tienen distintas longitudes. En el centro del cáliz, donde convergen los septos, se encuentra una columna que forma el eje de la espiral, rodeada por un círculo de pinchos agudos. Cuando el pólipo crece, está estrecho sobre su correspondiente polipero, por lo que construye otra base (el fondo del cáliz) para aumentar la altura y agrandarlo. Esta compleja arquitectura se encuentra en todos los Madreporarios, ya vivan en colonias o sean solitarios, pero está sujeta a variedad de detalles infinitamente diversificados, que dan a los pólipos solitarios formas a veces muy espectaculares, con aspecto de setas (Fungia) o de flores petrificadas (Flabellum).

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