Cordulegaster anillado

Frecuenta sobre todo los arroyos tranquilos

El cordulegaster pertenece a una familia en la que se incluyen, sobre todo en Asia, libélulas de gran tamaño. En Europa estos insectos, si bien de tamaño más modesto, se encuentran entre los más grandes de nuestra fauna. El cordulegaster anillado frecuenta sobre todo las regiones semimontañosas donde se le puede ver sobrevolando los riachuelos y arroyos de aguas claras y bien oxigenadas, rodeados de vegetación. Su rápido vuelo se entrecorta con paradas frecuentes en las que se queda completamente inmóvil, sujeto por las patas (ver ilustración) a cualquier ramita de arbusto próximo al agua o por los caminos cercanos; tras unos instantes de descanso reemprende el vuelo No se aleja del agua más que por la noche, momento en que se adentra hasta los matorrales para dormir en ellos en la misma posición. Tras el acoplamiento, la hembra busca donde poner los huevos en los lugares umbríos del arroyo en que el agua está tranquila, es poco profunda y el fondo está cubierto de abundante limo blando y fino. Cuando da con el emplazamiento adecuado, mantiene el cuerpo vertical, con un vuelo estacionario, a algunos centímetros por encima del agua y moviendo todo el cuerpo, de arriba abajo, introduce en el limo o en la arena su abdomen, que termina en un largo oviscapto, como si fuera una estaca. Las larvas que surgen de los huevos permanecen enterradas en el cieno; sólo sobresale la cabeza en espera de que pase por delante una presa (la larva de otro insecto); cuando esto sucede, la agarran bruscamente con su enorme boca. Su desarrollo es muy lento y puede durar 3, 4 e incluso 5 años en las zonas más frías de su área de distribución geográfica.

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