Corredora espinosa

Las escamas de su lomo son muy punzantes

La corredora espinosa es un singular y pequeño representante de la vasta familia de los Iguánidos. Existen unas treinta especies, distribuidas por el sudoeste de los Estados Unidos y por Méjico. Es inútil buscar una corredora espinosa fuera de las zonas áridas y semidesérticas. Este es su hábitat favorito, y en él evoluciona entre la maleza y la baja vegetación, protegiéndose de los ardientes rayos del sol de mediodía. Por la mañana y hacia el final de la tarde, la corredora espinosa entra en actividad, para volver a su madriguera hacia la puesta del sol. Estrictamente condicionada por el ciclo solar, la corredora espinosa tiene un ritmo de actividad, o “biorritmo”, muy regular. Algunas corredoras espinosas simplemente se entierran en la arena para pasar la noche, como hacen los natrix, que son sus parientes de América meridional. La corredora espinosa es un reptil territorial, es decir, que cada individuo ocupa un territorio cuyas fronteras están perfectamente delimitadas y donde no tolera la presencia de ningún congénere. Contrariamente a lo que ocurre con otros iguánidos, la corredora espinosa se contenta con un territorio más bien exiguo, por donde se desplaza según la hora del día, conservando un programa de actividad notable por su constancia. El alimento de la corredora espinosa consiste en hormigas y en diversos insectos que corren por la arena; también se han encontrado restos de ortópteros en el estómago de corredoras espinosas del Méjico septentrional. La reproducción de las corredoras espinosas es muy interesante, puesto que este género abarca especies vivíparas, ovovivíparas y algunas otras estrictamente ovíparas.

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