Cria de macaco

Su madre le mima y le cuida constantemente

Todas las especies de macacos son primates sociables. Su grado de socialización alcanza niveles evolutivos asombrosos en algunas especies, en particular en el macaco de Japón. Estos grupos tienen una estructura jerárquica absolutamente rígida y las reglas debidamente establecidas no experimentan ninguna variación. El macho dominante reina como dueño y señor absoluto hasta el momento en que un pretendiente más joven y más vigoroso le arrebate el poder. Las hembras viven en su propio círculo y escapan en cierta medida a las incesantes querellas que agitan la vida social de los machos de todas las edades. La preocupación primordial de las hembras es asegurar la procreación y la supervivencia del grupo. El macaco pequeño es uno de los pocos «bebés» animales que gozan de una total protección y de cuidados maternales tan constantes, privilegio que comparte con los demás pequeños primates evolucionados. En cuanto nace, el bebé macaco es mimado. Bien es verdad que nace bastante indefenso, de modo que se refugia en el pelaje maternal al que permanece firmemente agarrado. Pero el pequeño que recibe tantas atenciones aprende rápidamente a observar a su alrededor, desarrollando sus facultades y sus aptitudes físicas. Empieza a caminar e intenta trepar torpemente por el cuerpo de su madre. Al cabo de 15 días, ya sabe subirse a la espalda de su madre y aprende a jugar con su padre. Después, la cría de macaco se unirá a las otras crías del grupo, que comienzan progresivamente sus juegos y persecuciones alocadas, bajo la mirada vigilante de las madres. Hacia los seis meses, el macaco es independíente.

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