Crisopa

Un útil insecto que vive a expensas de los pulgones

La crisopa, también llamada «alas de encaje» es un insecto admirable, cuya gracia, finura y frágil belleza hacen de él uno de los más notables representantes del mundo de los insectos. La crisopa adulta se caracteriza por sus alas transparentes, apenas teñidas de un verde muy suave y finamente nervadas. Su cuerpo es blando y sus ojos saltones brillan con una luz amarillo oro durante la noche, cuando el insecto es alumbrado por una bombilla. Existen crisopas en todo el mundo, pero son particularmente abundantes en los trópicos. En Europa, las pocas especies que hay se parecen enormemente. La más conocida es la Chrysopa perla o crisopa perlada. Se encuentra muy frecuentemente a este insecto en las casas, donde entra de noche, atraído por la luz. La forma de vida de la crisopa es digna de interés, ya que es uno de los pocos insectos que vive exclusivamente a expensas de los molestos pulgones. Así pues es un auxiliar precioso, pero poco conocido, para los horticultores. La hembra pone sus huevos, curiosamente sujetos por un largo pedúnculo filiforme, en medio de las colonias de pulgones. Las larvas se desarrollan y sufren varias mudas durante el crecimiento. Su alimento consiste enteramente en pulgones, a los que atacan y devoran con notable salvajismo. La crisopa adulta vuela lentamente entre las vegetación. Se la ve poco en espacios descubiertos. Su cuerpo despide un olor acre, que constituye una defensa contra las aves insectívoras, que aborrecen este perfume y dejan tranquilo al insecto. En invierno, las crisopas penetran en las granjas y en las casas para adormecerse.

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