Crótalo diamantino

Agita su cascabel antes de morder

El crótalo diamantino, que habita en los Estados Unidos y el norte de Méjico, es una de las serpientes más peligrosas que existen. Se la conoce mejor con el nombre de serpiente de cascabel. Conocemos unas treinta especies de crótalos, cuya longitud varía de 40 cm a más de 2 metros. Los crótalos, que son venenosos, llevan dos dientes largos y ganchudos que constituyen de hecho verdaderas jeringas de inyección, por medio de las cuales inoculan estos reptiles su veneno mortal en el cuerpo de sus víctimas. El «cascabel» o carraca del crótalo se encuentra en el extremo de su cola, en forma de varias escamas córneas, móviles y curiosamente engarzadas unas en otras. Cuando la serpiente agita su cola, estas escamas producen un rechinamiento muy particular que se oye de muy lejos. El crótalo hace uso de su cascabel para dar a conocer su estado de irritación. Cuanto mayor es éste, más rápido agita su cascabel alzando la cola vertical. Y entonces, ¡pobre del imprudente que pase por alto este aviso! El veneno del crótalo diamantino es muy activo y las mordeduras de este reptil resultan con frecuencia mortales para el hombre. La alimentación de los crótalos consiste en mamíferos de pequeño tamaño, que van del ratón a la liebre. Dada la rapidez de estos animales y la imposibilidad de que el crótalo los persiga a la carrera, la naturaleza ha dotado a estas serpientes de un ingenioso sistema de detección térmica, que les permite descubrir la presencia de un animal de sangre caliente en la más completa oscuridad y morderle antes de que pueda darse cuenta del peligro.

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