Crótalo pigmeo

Afortunadamente inyecta poco veneno

Las tres especies del género Sistrurus poseen, como las del género Crotalus; un sonajero o “cascabel” en el extremo de la cola. Al agitarla, estas serpientes producen un ruido muy característico, audible hasta unos 30 m aproximadamente. Los crótalos pigmeos son los Crotálidos más primitivos y pequeños; entre ellos, el cascabel sólo cuenta con doce segmentos. Su cabeza está cubierta con grandes escamas de forma regular. Comparados con los verdaderos crótalos, estos pequeños Sistrurus son menos peligrosos, a pesar de que su veneno es activo. Contiene, en efecto, hemotoxinas y neurotoxinas; a los efectos sobre la sangre, hay que añadir, pues, un ataque al sistema nervioso del hombre que haya sido mordido; no se conoce, sin embargo, ningún caso de mortalidad humana y, en general, al cabo de unos doce días la víctima está casi repuesta. El crótalo pigmeo se alimenta de ranas, sapos, insectos, roedores, lagartos y pajarillos. La mayor especie del género, S. catenatus, mide de 80 cm a 1 m de largo; es la “massasauga”, propia de los lugares pantanosos y de los linderos húmedos de la selva. Se la encuentra en la región de los Grandes Lagos y hasta el sur de los EE.UU. La segunda especie, S. ravus, de unos 60 cm de largo, vive en las montañas del sur de México, entre 1800 y 3000 m de altitud. En cuanto a la tercera especie, S. miliarius, ilustrada en esta ficha, frecuenta el sudeste de los EE.UU. De hecho, los estudios de laboratorio han demostrado que el veneno de los crótalos pigmeos es muy virulento. Si los efectos de una mordedura son relativamente débiles, ello es debido a la mínima cantidad inyectada.

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