Culebra de Esculapio

Los romanos la véneraban

La culebra de Esculapio, ampliamente extendida por toda la Europa meridional, es una de las serpientes más comunes en las regiones cálidas que le son propias. Ya los romanos la veneraban, pues simbolizaba a Esculapio, su dios de la medicina. Se guardaban estas culebras en los templos, a los que acudían muchos para consultar la naturaleza de sus males o el remedio para ellos, recibiendo la respuesta por conducto de los sacerdotes. Se supone que la distribución geográfica inicial de la culebra de Esculapio fue alterada por los romanos, que habrían llevado reptiles sagrados a sus colonias, dejando escapar algunos ejemplares. La culebra de Esculapio vive en lugares soleados de suelo seco cubierto de plantas bajas y matojos, pero también en los claros de algunos bosques. Es hábil trepadora, aunque algo lenta. Le gusta exponerse al sol sobre los arbustos, y a veces sube a bastante altura por los árboles, ya que es muy paciente. Es una serpiente muy vivaz, que huye con presteza. Aunque poco agresiva, muerde con saña, fulminantemente. Su mordedura no es peligrosa para el hombre. Pese a que en su estado natural no vive a la orilla del agua, en verano puede llegar a bañarse, para refrescarse. La culebra de Esculapio se alimenta de roedores, de insectívoros y de lagartos, y a veces de pájaros o de sus huevos. Al igual que las boas, mata a sus presas por constricción; las traga siempre empezando por la cabeza.

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