Culebra nariguda

Delgada como un lápiz y verde como una liana

La culebra nariguda parece una liana, debido a la vez a su coloración uniformemente verde, a su longitud y a su pequeño diámetro. Este reptil se confunde completamente con la vegetación cuando permanece inmóvil sobre un arbusto o un árbol. Para hacer más perfecto su mimetismo, la culebra nariguda sabe que es muy importante permanecer inmóvil; de modo que pasa horas enteras sin moverse, con la parte anterior del cuerpo libre y suelta, observando incesantemente a su alrededor. Sus grandes ojos bien desarrollados, con la pupila horizontal, están colocados sobre la cabeza de tal forma que la culebra nariguda puede ver ante sí mucho mejor que los otros ofidios. Puede también calcular la distancia de una presa y lanzarse sobre ella sin riesgo de fallar el golpe. La culebra nariguda tiene un humor más bien sombrío. Es agresiva y está pronta a morder un dedo o la nariz de quien se le acerque imprudentemente. No es venenosa y no se le puede confundir con ninguna otra especie. Su cabeza, muy característica, es alargada y su hocico es especialmente afilado. La culebra nariguda está ampliamente distribuida por Asia tropical, donde no escasea en ningún sitio. Su alimento consiste en lagartos de cualquier especie, en pajarillos y en minúsculos mamíferos. Atrapa también ranas arborícolas. Es una serpiente diurna, que permanece totalmente inactiva durante la noche. Caza con la vista y trepa con una increíble destreza. En tierra es menos rápida que entre las ramas, que son su verdadero dominio. Muy fácil de criar, la culebra nariguda no sobrevive mucho tiempo en cautividad, aunque sí se reproduce.

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