Culebra sabulicola

A veces, sólo se nota su presencia por los surcos que deja en la arena

La culebra sabulícola es un colúbrido cavador bien adaptado a la vida que lleva. La cabeza, poco más ancha que el cuello, presenta una mandíbula inferior encastrada y un hocico muy aplastado en forma de pala. Tiene dos orificios nasales con válvulas y las escamas son lisas. Esta culebra se desplaza, como algunos escíncidos, con gran rapidez y agilidad sobre la arena. Las bandas transversales, de color negro o pardo oscuro y por lo general en número de veintiuna, están situadas en el dorso o bien rodeando completamente el cuerpo. A veces, entre las bandas oscuras, aparecen otras de color rojo o naranja. El color de fondo es blancuzco o amarillo. Vive desde el sudoeste de los Estados Unidos hasta el extremo noroeste de Méjico. Existen cuatro subespecies, con áreas de distribución diferentes. Está circunscrita a las zonas más secas del desierto. Frecuenta las dunas, los aluviones, las mesetas arenosas y las laderas, a la vez rocosas y arenosas, hasta los 1400 m de altitud. Por lo general permanece bajo el suelo durante el día, huyendo así de la intensidad del sol. Cuando llega la noche, vaga por la superficie del suelo, pues es una culebra nocturna, dejando surcos serpentiformes sobre la arena desnuda, entre los matorrales. Estos surcos suelen ser el único indicio de su presencia. Se alimenta de invertebrados: insectos, escorpiones, arañas, cucarachas y crisálidas de falena enterradas.

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