Culebra voladora

Realmente vuela

Lá culebra voladora es una de las serpientes más hermosas. Habita en la India, Ceilán y la mayor parte de Asia tropical. Bastante frecuente en todas las regiones, la culebra voladora o chrysopelea es muy conocida por los indígenas por la costumbre que tiene de penetrar en las viviendas. Su colorido es variable, pero siempre de gran belleza. Se afirma que cuando está acorralada o cuando se la intenta agarrar, la chrysopelea se defiende denonadamente, mordiendo cruelmente la mano. Realmente, esto es exacto y algunos naturalistas han podido observar a culebras voladoras llevadas al paroxismo de su irritación infligiéndose profundas mordeduras en sus propios cuerpos. Es una serpiente arborícola, sobresaliente en el arte de la escalada. Nada resiste a sus dotes de trepadora, pudiendo descender por el tronco liso de un árbol adhiriéndose, con ayuda de sus escamas ventrales, a las menores asperezas de la corteza. Pero lo más extraño en este reptil es la facultad de saltar al vacío y de «planear» separando las costillas para formar así una especie de paracaídas. Este hecho ha sido discutido y puesto en duda multitud de veces. Sin embargo, hay que rendirse a la evidencia y admitir que la chrysopelea es una serpiente «voladora» por excelencia. Se lanza espontáneamente desde una rama para aterrizar algo más abajo y a varios metros de distancia, en otro árbol. Es más, la serpiente puede incluso modificar ligeramente su trayectoria para alcanzar un punto con preferencia sobre otro. La culebra voladora es diurna y le gusta estar a pleno sol. Se alimenta de lagartos, pequeñas serpientes y minúsculos mamíferos.

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