Danio

No soporta la soledad

El danio es uno de los grandes favoritos de los acuariófilos. Es el popular “presidiario en pijama”, omnipresente allí donde haya acuarios. Sin embargo, pocas personas conocen su origen geográfico. Es cierto que, desde hace decenios, no se ha capturado ningún danio en la naturaleza y que los millones de ejemplares vendidos actualmente han nacido en cautividad. El entusiasmo por el danio proviene del hecho de que este minúsculo pez se reproduce con una facilidad desconcertante, incluso en recipientes exiguos. Es fácil de mantener y de criar. No obstante, conviene procurarle agua clara y suficientemente oxigenada, ya que, en la naturaleza, frecuenta los ríos de corriente rápida. Este origen le hace no ser exigente en cuanto a la temperatura; las variaciones, tanto diurnas como estacionales, no le afectan en absoluto. La única dificultad consiste en procurarle muy a menudo alimento vivo, puesto que no le gustan los preparados deshidratados. Es un pez excepcionalmente sociable, que decae indefectiblemente si se le mantiene aislado. Vive en bancos compactos, que se desplazan constantemente. El danio sólo reduce su actividad durante su sueño nocturno. Existen muchas especies de danios, la más extendida de las cuales es el rerio, Brachydanio rerio, que ilustra esta ficha. La hembra pone huevos libres, es decir, que no los fija contra una piedra o un vegetal. Lo mejores cubrir el fondo del acuario con grava, entre cuyos granos caen los huevos, lo que impide que los adultos los devoren.

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