Diana

Se le reconoce inmediatamente por su perilla

Este es uno de los cercopitecos menos conocidos del género. Muy pocos jardines zoológicos lo tienen y se ven pocas fotos de él. Esto se debe a la muy reducida distribución geográfica de este animal, que se limita á la jungla más densa de Liberia. Además, el diana se mantiene exclusivamente en los estratos superiores del bosque; incluso cuando se consigue recorrer penosamente la jungla que es su hábitat, no se acierta ver a este mono oculto por la pantalla de follaje. Los zoólogos distinguen dos subespecies, que sólo tienen interés para el especialista. El diana es de tamaño medio; sus formas son elegantes y tiene en el mentón una curiosa barba de pelos blancos. El diana se alimenta casi exclusivamente de frutos, pero sin duda le gustan también las flores y los brotes. Es casi seguro que, en el menú de este bonito primate, entran ocasionalmente algunos insectos y otros animalillos vertebrados. Nuestros conocimientos sobre la forma de vida, la biología y la reproducción del diana son todavía fragmentarios y, para los zoólogos emprendedores que no temen aventuarse muy lejos de la comodidad de un laboratorio urbano, se ofrece un vasto campo de investigaciones. Por lo que sabemos, el diana se desplaza en bandos de 15 a 30 individuos, que contienen adultos de ambos sexos y un alegre equipo de jóvenes de todas las edades. Cuando está inquieto, este mono lanza una serie de gritos agudos, emitidos rápidamente, que suenan como «ki-ki-ki».

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