Diodon

Este pez espinoso puede inflar su cuerpo

¿Quién no ha visto alguna vez una de esas curiosas lámparas hechas con un pez hinchado en forma de balón, en cuyo interior se ha colocado una pila eléctrica? Se trata de un diodón, o «pez puerco espín», cuya mayor utilidad es precisamente la de servir para fabricar estas linternas, que se venden en los almacenes de curiosidades de las ciudades portuarias. El diodón es sin duda único entre los peces, porque no se parece a ningún otro género. Su piel está cubierta de numerosas espinas, implantadas en la epidermis de forma que se pueden erizar o replegar a voluntad de su propietario. Además de esta armadura, ya más que suficiente para disuadir a cualquier agresor, el diodón dispone de otra arma defensiva, quizá más eficaz aún: puede hinchar su cuerpo cuando quiere, hasta volverse esférico. Cuando se ve sorprendido o amenazado en el agua, absorbe rápidamente toda el agua que puede para transformarse en un balón espinoso, triplicando casi su volumen. Si lo sacan fuera del agua en una red, el diodón sustituye el agua por el aire y se infla de la misma manera. Cuando se tranquiliza, recupera su forma normal. Además de estas características inhabituales, el diodón posee grandes ojos de pupila redonda, que le dan aspecto de alelado. Su boca se guarnece de dientes soldados en forma de pico sólido, que le permiten arrancar trozos de sus presas y, sobre todo, cascar conchas de moluscos, de que se alimenta este pez. El diodón come también coral, del que digiere los pólipos carnosos, mientras que el esqueleto calizo, vacío y desmenuzado con su pico, no se elimina y se acumula en el sistema digestivo del animal.

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