Drosophila

Una pequeña mosca preciosa en genética

A pesar de su insignificante aspecto, la drosophila o «mosca del vinagre» ha tenido y tiene todavía un importante papel en las investigaciones de los genéticos, ya que se cría muy fácilmente en laboratorio y se reproduce rápidamente. Por último, posee solamente cuatro pares de cromosomas que, en las células de las glándulas salivares, son de 50 a 60 veces más grandes que las de los otros tejidos. El estudio de los cromosomas de la drosophila ha permitido localizar los genes, es decir, los factores responsables de los caracteres hereditarios. Añadamos que esta mosca presenta frecuentemente mutaciones, que afectan por ejemplo, al color y al tamaño de los ojos, a la longitud de las alas o a la disposición de sus nervaduras. La acción de ciertos agentes (temperatura, rayos X, radiaciones ultravioletas) acrecienta la frecuencia de estas variaciones y se han obtenido hasta 500 tipos diferentes de drosophilas. La drosophila se multiplica rápidamente: cuando las circunstancias son favorables, las generaciones pueden sucederse cada quince días. Teóricamente, la descendencia de una sola pareja podría elevarse a 16 mil millones de moscas al cabo de un mes. Atraídos por el olor de los frutos que se pudren, del vino, del vinagre y de la cerveza, las drosophilas aspiran los líquidos orgánicos; ciertas especies acuden a los hongos, a los excrementos y ponen sus huevos en todas las sustancias en vías de fermentación. Fue a principios del siglo XX cuando el biólogo americano T. H. Morgan eligió una drosophila,, Drosophila melanogaster, como material de experimento.

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