Embia

Su existencia parece muy poco atractiva...

Se cuentan unas 150 especies de embias, que viven en pequeñas comunidades en los túneles que tejen en el suelo, bajo las piedras, cobijados por las hojas o bajo la corteza de los árboles, Llevan una existencia secreta, saliendo por la noche para alimentarse de vegetales muertos o en putrefacción. Generalmente, evitan la luz; si quedan expuestas a ella, se refugian en lo más profundo de su guarida Entre las embias, las larvas participan tanto como los adultos en la confección de la tela. Los hilos blanco azulados son segregados por unas glándulas situadas sobre un segmento ensanchado del primer par de patas. Las glándulas de seda se abren en la extremidad de unos pelos vacíos, llamados «pelos hilanderos», y la secreción depredadores tales como las hormigas, arañas y ciempiés, asegurando por otra parte una temperatura y una humedad constante a las larvas y a los huevos A las embias les gusta el calor y en tiempo frío se entierran en el suelo La hembra adulta conserva un aspecto larvario. En el macho se distinguen dos pares de alas, cuando éstas están presentes, idénticas y cubiertas de pelos finos. No tienen más que algunas nervaduras, que no permiten más que un vuelo mediocre. Los machos tienen mandíbulas más finas y más cortantes que las hembras. Las embias frecuentan las regiones más cálidas del mundo. Las pocas especies europeas, por ejemplo, no se alejan de la cuenca del mediterráneo Se puede considerar que estos insectos no atraviesan nunca el grado 45 de latitud, tanto al Norte como al Sur. se endurece al contacto con el aire Sus túneles de seda protegen a las embias contra.

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