Erizo botella

Camina lentamente ayudándose de sus púas

Este extraño animal, de una forma muy singular que recuerda a una botella, es un erizo que vive en las profundidades de los océanos. De pequeño tamaño (unos 40 nun), el caparazón de este erizo es mucho más fino y frágil que el de los erizos costeros. Es una característica que se encuentra en muchos animales abisales. La simetría pentarradiada característica de los equinodermos se encuentra, en esta especie, como en todos los erizos irregulares, complicada por un alargamiento del caparazón. El ano del animal se encuentra en el borde del mismo, entre dos abultamientos, en vez de estar en el centro de la cara superior, como en los erizos regulares. La boca ocupa también un lugar marginal, en el lado opuesto al ano. Se abre en el centro de una profunda depresión. En la superficie del caparazón se encuentran numerosas púas de tamaño y diámetro reducidos. Ciertas zonas están cubiertas por pequeñísimas púas, que se llaman clavillos. Estas zonas o fasciolos característicos de los espatangoideos forman estrechas cintas que aparecen, sobre el caparazón seco, como líneas desnudas. Las curvas que dibujan estas cintas sobre el caparazón, así como sus posiciones, son características para cada especie. Estos erizos viven, sobre todo, en la arena o en el limo. Caminan lentamente ayudándose principalmente de sus púas. Los podías (pies ambulacrales) sólo existen en la parte superior del caparazón. Desempeñan principalmente una función respiratoria, pues sus finas paredes permiten el paso de los gases disueltos en el agua. Este animal traga lodo y se alimenta de los animalillos que éste contiene.

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