Erizo de orejas largas

Se encuentra a gusto en los desiertos de Asia

Estamos habituados a observar a los erizos en los bosques y jardines donde estos insectívoros espinosos prefieren, además, permanecer en los lugares más frescos. Así, pues, puede resultar sorprendente saber que otras especies prefieren vivir en regiones áridas. Tal es el caso particular del erizo de orejas largas. Dentro del género, los especialistas han descrito dos especies distintas, pero se cuentan numerosas formas geográficas. El erizo de orejas largas busca los lugares calientes y secos. Posee cinco dedos en cada miembro. Sus robustas patas anteriores le permiten cavar fácilmente su madriguera. Esta guarida subterránea poco profunda no excede de medio metro de larga y sólo tiene una entrada. Como las demás especies, el erizo de orejas largas duerme enroscado. Adopta la misma postura cuando se siente en peligro. Sus agujas, anilladas en negro y amarillo, forman entonces una protección eficaz contra los depredadores. La vida de este erizo desertico es dura, ya que las presas no abundan y suele tener que pasar alguna que otra noche en ayunas. Pero, afortunadamente, no es remilgado en la elección de sus alimentos; el erizo de orejas largas lo devora todo, incluso cadáveres en descomposición. Por otra parte, consigue sobrevivir durante varias semanas sin comer ni beber. Así, uno de estos animales cautivo, rehusó toda clase de bebida y comida durante diez semanas. Se sabe aún bastante poco sobre la vida de la especie. Durante la estación invernal, aunque también durante algunas semanas en verano, el erizo desaparece y parece caer en una especie de letargo temporal.

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