Erizo del desierto

Lleva una difícil existencia en la arena

El erizo del desierto es una réplica de nuestro erizo común, aunque algo más pequeño y mucho más gracioso. Existen cinco especies que pertenecen a dos géneros distintos. El erizo del desierto, que ilustra esta ficha es un Paraechinus aethiopicus que habita en las regiones áridas y desérticas de Africa. Las especies del género Hemiechinus son asiáticas y frecuentan biotopos similares. Imperfectamente adaptado para sobrevivir en las rigurosas condiciones del desierto, este pequeño erizo pasa todo el día en el interior de la madriguera, que ha excavado en el suelo blando hasta un metro de profundidad y donde reina una temperatura bastante soportable, que no pasa de los 25° C en pleno día. Siempre que puede, excava bajo un matorral o una roca para asegurarse una protección suplementaria contra el ardor del sol. Por la noche, cuando un frescor bienhechor se extiende por el desierto, el erizo se despierta y sale a cazar. Es además el momento en que toda la vida del desierto se pone en movimiento. Lo que sólo era desolación durante el día se anima con multitud de criaturas: insectos, lagartos, serpientes y pequeños mamíferos. El erizo del desierto hace gala de una increíble resistencia física a la sed y al hambre. Experimentos realizados en laboratorio han demostrado que el erizo del desierto indio, Hemiechinus auritus, soporta diez semanas de ayuno total y privación de agua. Es evidente que esta capacidad de resistencia permite a este pequeño mamífero sobrellevar las dificultades impuestas por su dura existencia en el medio árido.

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