Erpeton tentaculatum

Es una curiosa culebra acuática

El erpeton es, sin duda, uno de los representantes más raros de la gran familia de los Colúbridos. Constituye, junto con otras varias especies, el grupo separado de los homalopsinos o serpientes acuáticas. Los representantes de esta subfamilia poseen algo de inquietante, ya que, al contrario que las demás especies de serpientes, en general, y de culebras en particular, se parecen extrañamente, por su tamaño y color, a los Hidrófidos o serpientes de mar. Además, tienen por costumbre frecuentar las aguas salobres de los estuarios, los manglares o el curso bajo de los ríos, llegando incluso a entrar en el mar. Hay que dar muestras, pues, de la mayor prudencia cuando, en estas regiones, se vea una serpiente moverse en el agua. Puede tratarse también de una verdadera serpiente de mar, muy venenosa, o de una culebra homalopsina, absolutamente inofensiva para el hombre. Bueno es saber, sin embargo, que estas serpientes poseen junto con los Boígidos, un aparato venenoso y un colmillo fijo situado en el fondo del orificio bucal; pero el veneno es bastante débil, y la mordedura no es venenosa para el hombre. Este veneno es lo bastante eficaz para los peces, moluscos y crustáceos de que estos ofidios se alimentan. Los Homalopsinos habitan en el sudeste de Asia, islas de Sonda y Australia septentrional. Se encuentra al erpeton sobre todo en la costa de Tailandia, donde abunda mucho y se le suele capturar entre las redes, con la pesca. Esta serpiente ha adoptado un modo de vida acuático, y jamás se la ve en tierra firme.

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