Escarabajo ajedrezado

No es tan dañino como se cree

La biología de esta especie se conoce bastante poco aún y se han dado de ella informaciones contradictorias. A pesar de lo que se creía en un principio, no tiene contactos directos y constantes con las abejas. Linneo creía que su larva atacaba a estos insectos sociales y, para afirmarlo, al parecer se había basado en Aristóteles, quien, hacia el año 320 A. C. describió a un pequeño gusano «que crece en las colmenas». En efecto, el naturalista griego hablaba sin duda de la oruga de una polilla, ya que el resto de su texto no corresponde en absoluto a la biología del trichodes. Un especialista holandés, J. B. Corporaal, que ha estudiado a los cléridos, ha afirmado la inocuidad del Trichodes apiarius. Parece seguro que la larva de este coleóptero no se adhiere a las abejas adultas para introducirse en las colmenas. Nunca se han observado daños serios tras su presencia y simplemente se ha podido comprobar que existe en las colmenas mal cuidadas. Puede ser que incluso se coma larvas y ninfas, así como a las abejas enfermas o a las que ya estén muertas. Algunos autores afirman que quizás excaven galerías en los panales de cera para alcanzar a sus presas. El trichodes adulto permanece frecuentemente sobre las flores de las umbelíferas y caza otros insectos. Forma parte de un género en el que están reunidas 68 especies, presentes en la región paleàrtica, pero de lás que sólo cuatro viven en Europa. Especies vecinas atacan a las abejas salvajes. Así, Trichodes alvearius vive, en estadio larvario, a expensas de las osmias, que hacen su nido en un agujero en el suelo o en la concha vacía de un caracol.

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