Escarabajo de la colza

Conviene cerrar las colmenas cuando se trate de combatir a estos coleópteros

Apenas se hablaría de estos escarabajos si el cultivo de la colza no se hubiera desarrollado tanto. De hecho, cada especie de Meligethes parece estar relacionada con un reducido número de plantas. Las formas dañinas se dedican esencialmente a las cruciferas; la que nos ocupa, la más temible, se multiplica a expensas de la colza, sin despreciar las coles y toda clase de rábanos. En estado adulto, estos escarabajos hibernan dentro del suelo, que sólo abandonan cuando la temperatura alcanza unos 11 ó 12 °C. Los lugares de hibernación por lo general están situados en las lindes de los bosques y aquí los insectos comienzan a alimentarse de polen y néctar de diversas flores que sólo tienen en común su color amarillo, color que atrae a estos escarabajos. Las hembras no pueden pasarse sin este alimento, pues de lo contrario quedarían estériles. Poco después, individuos de ambos sexos invaden en masa las plantaciones de colza y sus mordeduras provocan la caída de gran cantidad de silículas. Los botones florales son receptores de los huevos, a partir de los cuales eclosionan las larvas, que no causan demasiados destrozos, ya que surgen por lo general coincidiendo con la apertura de las flores. Se suelen contentar con alimentarse de polen y néctar, como los adultos jóvenes. Pero si la puesta es precoz se producirá la caída de las silicuas en formación. Para eliminar a estos escarabajos se utilizan insecticidas poco selectivos que a menudo matan millares de abejas libadoras, lo que causa notables daños entre cultivadores y apicultores.

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