Escutígera

No se le ven más que las patas

No se le ven más que las patas La escutígera es una de esas increíbles criaturas que sorprenden al observador y que resultan difíciles de clasificar dentro del reino animal. En efecto, la escutígera ofrece ciertas analogías con los insectos: largas patas, velocidad al correr por el suelo, presencia de ojos facetados. En realidad está emparentada con el ciempiés; es un miriápodo bastante extraño o por lo menos muy particular. Al contrario que los ciempiés, los cardadores y otras criaturas de este género, la escutígera tiene un cuerpo relativamente corto, pero en compensación, sus treinta o cuarenta patas alcanzan un desarrollo inusitado. Por otra parte, sabe utilizarlas a la perfección y corre a una velocidad increíble. Conviene decir que a menudo pierde una pata en su carrera, ya que sus miembros son frágiles y. quebradizos; aunque eso no importa, porque el maravilloso mecanismo generativo se pondrá en marcha y le crecerá una nueva pata en el lugar de la cicatriz. Dotada de estos órganos locomotores, la escutígera da caza encarnizada y eficaz a insectos de todo tipo, que devora sujetándolos firmemente entre las mandíbulas. Es un animal nocturno que vive en lugares oscuros y húmedos. Con frecuencia invade las bodegas o sótanos, donde trepa por los muros, escondiéndose bajo las piedras o las cajas apiladas. La escutígera de Europa es inofensiva; no así su congénere tropical, la Scutigera fórceps, que puede infligir punzantes mordeduras análogas al picotazo de una avispa.

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