Esponja comprimida

Un fenómeno de reproducción explicado

Esta pequeña esponja calcárea tiene un esqueleto constituido por numerosas espículas de carbonato cálcico. Algunas de éstas son prominentes hacia el exterior, lo que da a su epidermis un aspecto aterciopelado y un tacto algo rugoso. Es una de las esponjas calcáreas más comunes en nuestras costas, fácilmente reconocible por su forma de odre y por su color blanco sucio. Se la encuentra en las costas rocosas, a partir de los niveles de la marea alta, ya que resiste muy bien la desecación impuesta por el reflujo. Puede encontrarse adherida a algunas algas {Fucus, Ascophyllum, Cladophora), o directamente sobre las piedras, bajo las rocas, en los techos de las grutas y entre la vegetación marina. También en los charcos que el mar deja en las rocas, en compañía de pequeñas algas rojas calcáreas (Corallina). La Grantia se encuentra durante todo el año, aunque abunda más en invierno y en primavera. Es más habitual verla en aguas ricas en materias en suspensión, donde halla con más facilidad las micropartículas que componen su alimentación, que en aguas limpias y renovadas. La reproducción sexuada de numerosas esponjas se ha estudiado bien en esta especie. El espermatozoide no va a reunirse directamente con el óvulo en el cuerpo de la Grantia, sino que es captado por una célula de la pared interna (coanocito), como si de una partícula alimenticia se tratase. Allí se enquista, y es esta célula, convertida en “célula de acarreo”, la que transportará el espermatozoide hasta el huevo fecundable situado en la capa gelatinosa que separa la epidermis de la pared interna.

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