Estafilino

Casi todos carnívoros, cada género tiene su especialidad

La familia de los estafilínidos cuenta con más de treinta mil especies conocidas en la actualidad. Todos se caracterizan por tener los élitros muy cortos. Su hábitat es de los más variados, desde las costas hasta las morrenas de los glaciares, pero muchos viven en bosques. Algunos frecuentan los nidos de los pájaros, el refugio de los mamíferos zapadores o de los hormigueros. El régimen de muchas especies sigue sin conocerse bien y hay sin duda entre ellos depredadores y también devoradores de detritus y carroñeros. Los que viven en los hongos parecen comer no las esporas de estos vegetales, sino las larvas de los dípteros que se alimentan a expensas de los tejidos en putrefacción. Ciertos estafilinos, como los Stenus, poseen una especie de «lengua» retráctil que les permite capturar su presa sin estar en contacto con ella. Este aparato hace pensar en la lengua de los camaleones o en la del pico verde, y puede alcanzar 2 mm de longitud en insectos que miden un total de 5 mm. En el extremo de este apéndice se encuentran dos tampones adhesivos a los que la presa (en general un ácaro fitófago) queda pegada. Un instante después, el conjunto es introducido en la cavidad bucal, y la víctima es despedazada por las mandíbulas. Algunos estafilinos son acuáticos, como los Stenus, y otros pueden desplazarse por el agua sin hundirse gracias a la estructura de sus patas y también a las secreciones que se extienden en capa fina en la superficie del agua y empujan al insecto hacia adelante. Entre los estafilinos se observa el curioso fenómeno de la hipermetamorfosis: la larva cambia de aspecto a medida que aumenta de tamaño.

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