Estrella gibosa

Casi no es más que un pentágono regular

Las estrellas marinas son sin duda los animales más populares de las costas marinas. Existen numerosas especies que viven muy cerca de las costas rocosas o en los fondos arenosos a diferentes profundidades. Son animales carnívoros más que nada y que presentan unas particularidades anatómicas únicas dentro del reino animal, como el sistema acuífero que pone en constante comunicación la cavidad interna del animal y el agua de mar. La estrella gibosa, Asterim gibbosa, forma parte del orden de los espinulsos («que tienen espinas»); su lado dorsal está, en efecto, lleno de pequeñas espinas o pinchos. Sin embargo, las especies de este grupo no tienen pedicelos, esas pequeñas pinzas que sirven como órganos de limpieza y de defensa y que pueden observarse en la mayoría de las demás estrellas de mar, así como en los erizos. La estrella gibosa, o asterina pentagonal, como se la llama también dada la escasa extensión de sus brazos, es una de las especies más conocidas de la costa occidental europea; también se la encuentra en el Mediterráneo. La base de su régimen alimenticio está constituida por moluscos, pero su nutrición no es específica y no es raro que también coma esponjas. Frecuenta la zona costera superior, desde el nivel del mar hasta un centenar de metros de profundidad. En las estrellas de mar, el desarrollo de los huevos acaba en larvas ciliadas desprovistas de esqueleto calcáreo. Estas larvas sufren una verdadera metamorfosis para llegar a la forma adulta, con la simetría radial «de orden cinco» bien conocida.

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