Estrella sangrante

Menos depredadora que otras...

La estrella sangrante, de un color rojo sangre y de tamaño mediano, se destaca fácilmente al bucear sobre fondos de piedras o herbarios de algas. Forma parte de un orden de especies caracterizadas por la disposición de los ambulacros en cuatro filas en lugar de dos y por la disminución de las placas marginales que permiten que los brazos adopten una forma cilindrica, lo cual aumenta el espacio que necesitan las visceras para extenderse en el mismo seno de los brazos. El área de distribución de la estrella sangrante es muy vasta: está presente entre los 0 a 2400 m de profundidad, en todos los mares fríos de Europa, del Báltico, del océano Atlántico y prefiere particularmente los biotopos rocosos o ricos en algas desdeñando casi siempre los sedimentos móviles. Aunque una gran parte de las estrellas de mar tiene costumbres depredadoras, el género Henricia se contenta con microorganismos tales como diatomeas o foraminíferos, sin por ello despreciar gusanos pequeños o fragmentos de erizos. Para alimentarse, la estrella sangrante está equipada con numerosas filas de cilios a lo largo de los surcos ambulacrales que producen una corriente de agua hacia la boca. Los podia (pies ambulacrales) cavan constantemente la capa superficial del substrato, permitiendo a las partículas que se desprenden, y gracias a la corriente ciliar, llegar hasta la boca donde serán cubiertas de moco antes de ser absorbidas y digeridas. Las estrellas de mar poseen unos medios defensivos muy particulares, principalmente las partes blandas del cuerpo: podia y papilas son retráctiles dentro del tegumento, más resistente.

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