Falangero de cola escamosa

¡Raro entre los más raros!

Esta es realmente una de las rarezas zoológicas de Australia: por razones que los especialistas ignoran aún, no hay quien pueda encontrar un falangero de cola escamosa, llamado «illungalaya» por los aborígenes, que lo conocen por lo menos lo suficiente como para haberle dado un nombre. Apenas una decena de individuos es lo que se ha podido capturar de esta criatura. Sin embargo, hay que reconocer que lo que le hace parecer tan «inexistentes», es, sin ninguna duda, nuestra ignorancia de su habitat natural. Pero tampoco los zoólogps conocen su forma de vida, ni la reproducción del falangero de cola escamosa, asentado en el distrito de Kimberley. La particularidad de este marsupial es su larga cola casi desprovista de pelo, pero tapizada de escamas, y cuyo extremo es prensil, por la forma de dedo de su punta. Los aborígenes de la región de Wotjulum afirman que el animal busca refugio entre las rocas y no en los árboles, como se supone. Se cree que el falangero de cola escamosa abandona su madriguera por la noche y trepa a los eucaliptos para comerse los frutos. El animal se encuentra muy a gusto en su dominio arborícola y se desplaza rápidamente entre las ramas. Se ignora si es gregario y sociable o si, por el contrario, se trata de un marsupial solitario. Su cola constituye un quinto miembro, por medio del cual se cuelga de las ramas mientras come, pues hace sus comidas en esa incómoda postura. Una hembra capturada viva en 1954 llevaba un único embrión en su bolsa marsupial ventral.

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