Fisalia

Esta vejiga flotante es muy venenosa

Es increíble que esta vejiga, llena de aire y adornada de delicados tintes irisados, que flota a la deriva, al capricho de las corrientes marinas, sea, en realidad, una criatura terriblemente peligrosa. Y sin embargo es cierto que la fisalia es uno de los animales más venenosos que existen. Sus largos tentáculos, suspendidos bajo el flotador, poseen miles de glándulas urticantes, cuyo veneno es, por lo menos, tan activo y tóxico como el de una cobra. Existen muchas fisalias distintas, y las mayores especies poseen tentáculos de 12 m de largo. Estos extraños animales se encuentran en los mares cálidos y templados. Existe una especie en el Atlántico que se remonta bastante hacia el norte, aprovechando las aguas templadas de la corriente del Golfo. Sería un error creer que la fisalia se encuentra enteramente a merced de los vientos y de las corrientes marinas. De hecho, cuando se declara una tempestad, la fisalia tiene la facultad de desinflar su vejiga, llamada neumatóforo, y vaciarla del gas especial que la llena. De esta forma, se sumerge bajo el agua y allí permanece, al abrigo de la acción nefasta de las olas, hasta que se restablezca la calma. Vuelve a inflarse en el espacio de algunos minutos con el gas producido por una glándula, y que se compone de nitrógeno, oxígeno, óxido de carbono, argón y xenón. La fisalia se alimenta de peces y otros animales marinos que pasan a su alcance y que tienen la mala suerte de ser atrapados por alguno de sus tentáculos. Sin embargo, existe un pececillo que está inmunizado contra el veneno de la fisalia y que le roba parte de su alimento: el Nomeus gronovii.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *