Gavial

Innumerables dientes en largas mandíbulas

El gavial se distingue inmediatamente de todos los cocodrilos, aligátores y caimanes por el alargamiento y la estrechez de su hocico. Sus mandíbulas están provistas de numerosos dientes, finos y puntiagudos, situados un poco oblicuamente, estando la punta dirigida hacia delante y de lado. Los machos adultos se reconocen por la estremidad dilatada de su hocico. Perfectamente adaptado a la existencia acuática —como sugiere la fortaleza de su cola y la relativa debilidad de sus patas—, el gavial raramente abandona las aguas del Indico, del Ganges, del Brahmaputra, del Kolodan y del Ma-khanadi. El nombre de este gran reptil es resultado de una confusión, ya que en su país de origen se le llama «gharial», alusión a la excrecencia del hocico, que recuerda la forma de un recipiente indio llamado «ghara». El gavial se alimenta sobre todo de peces, que captura con un rápido movimiento lateral de las mandíbulas. También se apodera de aves, de pequeños mamíferos, de serpientes, aunque no desdeña las carroñas y la gente cree que devora los cadáveres humanos arrojados al Ganges al final de los ritos fúnebres. No obstante, jamás se le ha visto atacar cara a cara a un hombre vivo. La reproducción no difiere de la de los otros miembros del orden de los Crocodilianos: la hembra elige un lugar favorable en un banco de arena, cava un agujero, y allí pone sus huevos. El cocodrilo de los pantanos, Crocodylus palustris, vive a menudo al lado del gavial, pero las dos especies no son rivales, ya que tienen un régimen alimenticio diferente, siendo el gavial mucho más especializado.

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