Geco palmeado

Bien equipado para vivir en la arena

En el seno de la importante familia de los Gecónidos, que cuenta con unas 700 especies, el geco palmeado ocupa un lugar aparte, siendo el único en su género. Es muy escaso, y vive exclusivamente en el desierto de Namib, enorme zona muy árida y poco poblada del sudoeste de Africa. La particularidad del animal reside en la avanzada especialización de sus patas. Efectivamente, al contrario que la mayoría de los gecos, sus patas están desprovistas de cojines digitales adhesivos; por eso no puede desplazarse en una superficie lisa y vertical. Pero en cambio, entre cada uno de sus dedos existe una ancha membrana, que parece facilitarle la marcha sobre la arena blanda. En efecto, esta conformación desempeñaría el mismo papel que las raquetas para la nieve. Por otra parte, hay que señalar la transparencia de su piel, que permite ver su columna vertebral. El geco palmeado permanece escondido durante todo el día, enterrado en la arena, no saliendo más que de noche para entregarse a una despiadada caza de termitas. Aunque tiene buena vista, no ve a sus futuras presas si éstas permanecen inmóviles, pero cuando hay movimiento, salta y coge una termita para masticarla y tragarla. Terminada su comida, se lava, cuidando de pasarse la lengua húmeda por los ojos, protegidos por un párpado inmóvil y transparente. Como la mayoría de los gecos, es un reptil ovíparo; la hembra entierra sus huevos en la arena. Su incubación es larga. Pocos recién nacidos alcanzarán la edad adulta, ya que un peligroso enemigo les vigila: una enorme araña del género Cerbalus.

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