Gercopiteco petaurista

La punta de su nariz es blanca

Conocido desde hace mucho tiempo por los zoólogos, el cercopiteco petaurista ha circulado por la literatura con el nombre de «nariz blanca». La especie es exclusivamente forestal y habita solamente en la jungla primitiva. La tala de árboles está ocasionando por desgracia su desparición progresiva. Se observa que las manadas, a veces bastante numerosas, se desplazan con frecuencia por las capas medianas e inferiores de la selva. También a esas alturas sitúan sus dormitorios de una noche. En Sierra Leona, se han visto bandos de petauristas vagabundear entre la maleza baja costera, en la inmediata proximidad del mar. Es un mono matinal. En cuanto el alba se anuncia con su claridad gris, la pequeña comuna se despierta sin prisa. Se estiran todos y después da comienzo toda una interminable sesión de aseo personal. Se rascan los unos a los otros, las madres amamantan y cuidan a los pequeños y, a un gruñido del jefe, toda la tropa se pone en marcha. Cada uno sigue fielmente al que le precede, repitiendo sus mismos pasos. El cercopiteco petaurista es vegetariano. Hojas, brotes y frutos constituyen lo esencial de su régimen alimenticio. A veces, come algún insecto que se cruza o adereza la comida habitual cazando un lagarto o saqueando algún nido de ave. Los huevos son una golosina a la que ningún cercopiteco se resiste. Con frecuencia se da el caso de que una bandada invada una plantación aislada para darse un banquete de bananas o de maíz con gran perjuicio del legítimo propietario.

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