Gibón

Se desplaza colgado de sus larguísimos brazos

El gibón no hace nada como los demás monos. Es un animal muy curioso tanto por su aspecto físico como por sus costumbres. Posee unos brazos desmesurados, con los que literalmente no sabe qué hacer cuando se encuentra en el suelo. En cambio, en su territorio aéreo, las altas cimas de los árboles de la jungla, sus brazos le aseguran un dominio total de movimiento y de desplazamiento. Es uno de los raros primates cuyo sistema de locomoción no es andar o saltar. El gibón se desplaza tan sólo manteniéndose colgado de las ramas por las manos. Los especialistas llaman a esta forma de locomoción braquiación. Los miembros posteriores cortos sirven de puntos de apoyo para detenerse sobre una rama a descansar o para agarrar un fruto o un objeto, pero intervienen relativamente poco en la locomoción propiamente dicha. La braquiación, que en el gibón consiste en balancearse alternativamente de un brazo al otro, le permite avanzar con una rapidez sorprendente. Este mono es además el campeón absoluto del salto, pues es un verdadero trapecista del mundo animal. No le asusta ninguna distancia: franquea fácilmente de 10 a 15 m en salto libre para agarrarse con una sola mano a cualquier rama. Semejante vida acrobática en la cima de los árboles no transcurre sin riesgos y suele ocurrir a veces que se rompe una rama o que un gibón hace un falso movimiento. Esto acarrea una fractura del brazo y, según los primatólogos, este tipo de accidentes se presenta con más frecuencia de la que se cree. De cada cien esqueletos de gibón, por lo menos diez tienen huellas de fracturas en los brazos. Como se ve, la vida de artista es peligrosa, hasta para los monos.

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