Gonostoma

Pequeños arenques luminiscentes de las profundidades

La fauna de los grandes fondos marinos, llamada fauna abisal, aparentemente es de una extraordinaria riqueza, pero aún no se conoce bien. Entre las especies de los abismos, algunas viven en contacto con el sustrato y se llaman batibentónicas, otras nadan en agua libre y se denominan batipelágicas. Entre estas últimas se encuentra un grupo muy importante de peces de características primitivas, provistos de una enorme boca, a lo que alude su nombre de Estomatoideos (del griego stomas = boca). Otro carácter constante en ese grupo de especies es la presencia de órganos luminiscentes. Estos fotóforos se reparten por los flancos y el vientre del pez en filas longitudinales, así como por la cabeza. No se conoce con precisión su función y esto da lugar a numerosas interpretaciones; cebo para las presas, señal de reconocimiento entre congéneres, búsqueda de alimento, papel defensivo, para no citar más que las principales. Hay que decir que la mayor parte de la fauna abisal no está equipada de fotóforos y que sí los poseen algunas especies que viven cerca de la superficie. Recordemos que esta bioluminiscencia está producida por la oxidación —en presencia de oxígeno, agua y un fermento— de sustancias segregadas por células agrupadas en montones más o menos elaborados. (También intervienen en algunos procesos de bioluminiscencia bacterias luminiscentes. ) Esta producción de luz, sin elevación de temperatura, no debe confundirse con la fluorescencia y la fosforescencia que hacen intervenir a fuentes de radiación extrañas al organismo. En ese caso, radiaciones más o menos visibles se transforman en luz visible.

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