Goprìs lunaris

Tiene un cuerno en la frente, como el rinoceronte

El copris lunaris está emparentado con el escarabajo sagrado. Es un insecto ampliamente distribuido por Europa y Asia. Aunque de tamaño mucho más modesto que las grandes especies tropicales, el copris lunaris no deja, por ello, de ser un coleóptero muy interesante. El macho tiene una excrecencia quitinosa en forma de largo cuerno curvado como una media luna. La hembra está desprovista de dicho cuerno la mayoría de las veces; sin embargo, se ha comprobado que en un cierto número de casos las hembras tienen cuerno, aunque en tal caso el apéndice tiene unas dimensiones bastante modestas. Existen también machos de cuerno pequeño. No se sabe con certeza cuál es la razón de esta variación, análoga a la de las mandíbulas de los ciervos volantes. El insecto se caracteriza por un cuerpo abombado, con los élitros profundamente surcados de marcas longitudinales. El tórax cae abruptamente sobre la diminuta cabeza. El conjunto es insólito y podemos preguntarnos qué impresión nos causaría un copris del tamaño de un caballo. ¡ Sería un verdadero monstruo! El copris, como escarabajo pelotero de la mejor tradición, vive en contacto con las boñigas de vaca. Parece estar especializado en esta materia. Altamente especializado, el copris lunaris tiene uno de los más curiosos modos de reproducirse. Cuando ha localizado una boñiga, sobrevolando el campo, el copris hembra se posa sobre ella y luego se desliza debajo. Comienza entonces un largo y penoso trabajo de zapa. El insecto cava un pozo de 10 a 30 cm de profundidad, en cuyo fondo un ensanchamiento forma una cámara. El copris llena esta habitación con excremento y pone en él sus cuatro huevos. La madre permanece cerca de su progenie mientras dura el desarrollo larvario.

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