Gorgojo celeste

Su ornato va bien con el nombre

Este humilde y bello coleóptero, todo vestido de azul, tiene un grueso caparazón de quitina que produce asombrosos reflejos. Y sin embargo, este gorgojo sólo es una forma más entre los varios cientos de miles de Curculiónidos que habitan en el mundo. Sólo se le ha encontrado en la isa de Borneo y todavía es incierta su posición dentro de la inextricable y enmarañada clasificación de los gorgojos. Aunque este detalle apenas tiene importancia si nos contentamos sólo con admirar las maravillas de la creación. Si este modesto coleóptero ha sido agraciado con una coloración suntuosa, más parece que esto tenga que ver con un capricho de la evolución que con un propósito concreto. El gorgojo celeste se encuentra en la la madera seca y bajo las placas de corteza que se desprenden de los árboles caidos sobre el suelo de la jungla. No se conocen detalles ni de la vida ni del desarrollo larvario de este coleóptero. No se sabe si la puesta de los huevos tiene lugar sobre la madera muerta o en un tronco vivo. Tampoco si las larvas adoptan la forma de pequeñas medias lunas blacas y rollizas, como ocurre con los grandes gorgojos que viven en nuestras regiones, ni si se alimentan de nueces y semillas o son fitófagas. Ni siquiera sabemos en qué consiste el alimento del insecto en su fase adulta. Como en numerosas especies, el gorgojo celeste tiene los élitros soldados entre sí y no puede volar. La superficie de su cara dorsal está finamente cincelada y esculpida. Tal vez sea interesante saber que la armadura quitinosa de este gorgojo es de una dureza extraordinaria.

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