Gran peine

Se escapa propulsándose con la charnela hacia delante

Erróneamente llamado concha de Santiago, el Pecten maximus abunda tanto como el Pecten jacobeus, la verdadera concha de peregrino. Esta especie es muy común en las costas del canal de la Mancha y del océano mientras que Pecten jacobeus vive en el Mediterráneo. El gran peine tiene una concha inequivalva con valvas surcadas y con aurículas iguales. La especie presenta preciosas variedades de colores: manchas o vetas anaranjadas o rojas. Es un molusco que posee un músculo aductor posterior muy voluminoso; vive en zonas marinas profundas, nunca descubiertas por las mareas más bajas. Se pesca para el consumo por dragado. En el borde del manto, entre los numerosísimos tentáculos, se encuentra cierto número de ojos muy evolucionados, de un azul profundo, y además muy perfeccionados y dotados de cristalino. El animal distingue la luz de la oscuridad y también puede percibir los movimientos. Sus enemigos mortales, que son el pulpo y la estrella de mar, le dan caza sin piedad y el peine tiene por única defensa un sistema de propulsión. Cuando se acerca el depredador, el animal cierra bruscamente sus valvas. El agua removida así le propulsa, con la charnela hacia delante. Renovando varias veces este proceso, escapa del peligro. En reposo, yace sobre los fondos arenosos con la valva más abombada siempre hacia abajo. Esta especie, muy solicitada por su carne delicada, es objeto de una pesca asidua. Hay que señalar una variedad blanca que escasea.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *