Halictus

Se conoce la biología de pocas especies

Las abejas del género Halictus, extendidas por todos los continentes, presentan gran interés, porque permiten observar el paso gradual de la vida solitaria a la vida social. Las costumbres de las especies más primitivas son comparables a las de los dasipódidos. En otras especies, se observa que varias hembras ocupan el mismo nido y una de ellas se encarga de la vigilancia. En un grado de evolución más elevado, las abejas, que comparten el albergue, son las ponedoras o bien las libadoras que recogen el polen, pero no existen aún castas diferenciadas. Estas castas no aparecen más que entre los halictus, que forman colonias cuya organización se aproxima, en más de una característica, a la de la colmena de las abejas domésticas y entre ellas se reconoce, al lado de una hembra fecunda, a las obreras más pequeñas y estériles. De todos los halictus, H. marginatus, que habita en Europa central y meridional, es el que da la imagen más perfecta de la vida social. La reina, capaz de alcanzar la edad de cuatro a cinco años, vive enclaustrada y se dedica sólo a poner. En cuanto a las obreras, de menor longevidad, constructoras durante su juventud y luego libadoras, acaban su vida en el albergue, que consiste en celdillas dispuestas alrededor de un conducto subterráneo que se abre por una chimenea. Los H. marginatus sólo abastecen el nido durante el mes de abril y se repliegan después en su vivienda, que no se volverá a abrir más que unos días, antes del invierno, para liberar a los machos que visitarán las demás colonias para fecundar a las jóvenes y futuras remas. Nuestra ilustración representa a H. scabiosae, una especie cercana a H. marginatus, pero de vida social más simple.

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