Hidrófilo

A pesar de su nombre, nada torpemente

El hidrófilo es un gran coleóptero amigo del agua, como su nombre indica. Existen cerca de 2 000 especies, diseminadas por todas las regiones del mundo. Por supuesto, en las regiones tropicales es donde se encuentran en mayor número. Muchos hidrófilos se parecen enormemente a los díticos. Existen numerosos hidrófilos que viven lejos del agua, aunque siempre en lugares húmedos. Por regla general, los hidrófilos habitan en los estanques poco profundos y ricos en vegetación. Bastante más raros son los hidrófilos de agua salobre, que evolucionan sin problemas por las marismas, a orillas de los mares. Para nadar, los hidrófilos se propulsan por sacudidas alternadas de las patas; esta técnica es muy distinta de la de los díticos y otros insectos acuáticos, que nadan remando con regularidad y eficacia. El primer par de patas de hidrófilo no está adaptado a la natación y el insecto se sirve de sus patas centrales y posteriores. Cuando se sumerge, el hidrófilo mantiene bajo su cuerpo una burbuja de aire, que forma una película plateada. Una segunda burbuja queda aprisionada bajo los élitros. Para renovar su provisión de aire, el hidrófilo sale a la superficie sacando primero la cabeza, mientras que los díticos lo hacen al revés. El insecto adulto se alimenta de vegetales acuáticos, algas finas y de restos orgánicos en descomposición. Sus larvas son más carnívoras. La hembra del hidrófilo teje un gran capullo sedoso, que fija bajo la hoja de una planta en la superficie del agua. En algunas especies, el capullo que encierra los huevos flota libremente sobre el agua.

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