Hocico de cerdo del Oeste

Si le inquietar, tiene dos reacciones diametralmente opuestas

El nombre de esta serpiente alude a su hocico chato y remangado. Posee una mandíbula rostral muy desarrollada, ensanchada, replegada hacia arriba con una marca encima. Las escamas dorsales son carenadas. La cara dorsal está manchada de marrón. La parte ventral y la parte inferior de la cola presentan grandes manchas negras sobre un fondo blanco o amarillo. La hocico de cerdo del Oeste está presente desde el sur de Canadá hasta el norte de Méjico. La especie comprende tres subespecies con áreas de distribución diferentes. Frecuenta las praderas arenosas o guijarrosas, las llanuras aluviales, las regiones semidesérticas y el fondo de los cañones montañosos; se encuentra hasta a 2400 m. Esta culebra excavadora se alimenta sobre todo de sapos, que agarra con sus grandes dientes; éstos le sirven tal vez para desinflar las presas para tragárselas con más facilidad. También come ranas, salamandras y lagartos. Cuando se siente inquieta, la hocico de cerdo aplana la cabeza y ensancha su cuerpo como hacen las cobras. Al mismo tiempo, silba fuertemente y proyecta la parte delantera de su cuerpo, con el hocico abierto, pero rara vez muerde. Este comportamiento, así como el cuerpo rechoncho y la cola corta de este colúbrido harían pensar más en un vipérido. Si se perturba a esta serpiente hasta exasperarla, cesa en su comportamiento agresivo y se finge muerta colocándose de espalda, con el vientre hacia arriba, con la boca abierta y la lengua colgante, totalmente inmóvil. Cuando vuelve la calma, huye.

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