Holoturia abisal

Una distribución vertical de 9 kilómetros

No se puede describir a las holoturias sin hablar de un grupo extraordinariamente importante, tanto por el número de individuos que viven en nuestro planeta, como por su repartición geográfica, pues ha colonizado cerca de 70% de la superficie del globo. Los Elasipodos (del griego: «con pies impulsores»), holoturias de los grandes fondos que alcanzan más de 10 000 m de profundidad, están presentes sobre todo a partir de los 2000 m en todos los mares del globo. De forma extravagante, están todas adornadas de apéndices más o menos largos que les dan una apariencia extraña. La Elpidia glacialis es sin duda una de las especies más corrientes y más representativas. De tamaño muy modesto, vive en los fangos abisales, en poblaciones que pueden ser en ciertos casos muy importantes: la especie representa en efecto el 90 % de la «biomasa»(es decir, el 90 % del peso total de los individuos que viven en un lugar determinado) en ciertas fosas de las Kuriles, a más de 9000 m de profundidad. También es muy numerosa en el mar de Noruega. Su régimen alimenticio, como el de cualquier holoturia, es del género «limívoro», es decir, comedor de lodo. Durante su lenta progresión por el sedimento, absorve el fango para retirarle la escasa materia nutritiva presente y después arroja por el ano este fango, una vez filtrado por el tubo digestivo. La Elpidia glacialis es una especie llamada «estenoterma», ya que no soporta grandes cambios de temperatura del medio ambiente (no más de dos grados en su caso, sea cual sea la profundidad) Así pues, se la encuentra a menos de 100 m en las aguas polares frías y, en otras partes, hasta a más de 9000 m. Es un raro ejemplo de animal con una repartición vertical de cerca de 9 km.

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