Holoturia vermiforme

Se parece a un gusano o a una sanguijuela

Esta holoturia forma parte del orden de los Apodos, grupo de especies caracterizada por la ausencia de apéndices ambulacrales. Estos animales viven más o menos hundidos en arenas conchíferas, a poca profundidad. Poseen sobre su cuerpo piezas calcáreas (escleritos), en forma de ancla, unidas a placas perforadas: estos escleritos son capaces de enderezarse y permiten una mejor adherencia al fondo. Los tentáculos pinados que coronan la boca sirven para tantear o eventualmente para excavar el fondo, pero sobre todo para asir el alimento. Debido a que están enormemente ramificados y recubiertos de un mucus viscoso, forman una trampa ideal para las presas pequeñas. En efecto, estas holoturias son micrófagas y se alimentan de diatomeas, foramimíferos y desechos orgánicos mezclados con el sustrato. Cuando los tentáculos están repletos de elementos nutritivos, se recogen y se introducen uno a uno en el interior de la boca, que, cerrándose sobre ellos, retiene los alimentos: la holoturia «chupa» sus tentáculos como lo hace un niño chupando sus dedos pringosos de mermelada. Si estos animales se sienten inquietos, retraen sus tentáculos y, contrayéndose intensamente, se vuelven duros y coriáceos, poco apetitosos en resumen para sus enemigos. La reproducción de los leptosinaptos tiene lugar en primavera y en verano. Las crias son frecuentemente machos y no se convertirán en hembras hasta algunos años después. Los huevos son liberados en el mar y las larvas libres tienen una curiosa forma de oreja humana, de donde viene el nombre de auricularia que se les da.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *