Hormiga león

Su larva acecha a sus presas en el fondo de un embudo

La hormiga león adulta presenta cierto parecido con la libélula, aunque no está emparentada con ella. Este insecto se encuentra en los lugares donde el suelo es arenoso, que le resulta indispensable para el desarrollo de su larva. Existen numerosas especies, muy difíciles de distinguir entre sí. La larva y no el adulto es lo más curioso de la hormiga león, ya que tiene unas costumbres muy particulares. Esta larva se entierra en la arena en el fondo de un embudo cónico que mide unos 5 cm de diámetro en la parte superior. La madriguera y el embudo representan un duro trabajo para este minúsculo insecto y le lleva cierto tiempo realizarlo. La larva de la hormiga león no vive aislada, sino que se agrupa generalmente en colonias, siempre en lugares protegidos de la intemperie: entradas de grutas, playas bajo salientes rocosos y también terrazas techadas. El insecto adulto tiene costumbres exclusivamente nocturnas y es muy discreto; de ahí que se le vea poco. Es difícil reconocer en este frágil insecto alado a la forma adulta de la larva, de cuerpo regordete y redondeado. Su denominación describe perfectamente la voracidad de la larva, que se alimenta únicamente de hormigas y pequeños insectos que caen, para su desgracia, en el embudo. Al caer, la hormiga león los bombardea con granos de arena, lo que les impide salir, atrayéndolos hacia sus terribles pinzas para devorarlos enseguida.

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