Hormiga nodriza

Un depósito viviente

Muy comunes en Méjico, las hormigas nodrizas, apodadas “tarros de miel”, viven en las regiones desérticas de Norteamérica, Australia y Africa austral. Su nido, que desde fuera tiene aspecto de una pequeña cúpula de arena, está excavado profundamente en el suelo. Estrechas galerías conducen a una especie de cámaras abovedadas en donde, colgadas del rugoso techo, permanecen varias pequeñas hormigas con el abdomen enormemente inflado. Estas obreras, sobrecargadas por la miel contenida en su abdomen, se desplazan muy lentamente y permanecen casi todo el tiempo suspendidas inmóviles del techo de su nido; son utilizadas por las obreras recolectoras de almíbar como vulgares recipientes. En efecto, las obreras “normales” salen a recoger de ciertos robles el líquido azucarado que rezuma de las agallas y, a su regreso, transfieren este almíbar por vía bucal al abdomen de los “tarros de miel” hasta que éste se dilata y llega a alcanzar hasta más de siete veces su diámetro inicial. La miel, alimento principal de estas hormigas, se va guardando así como previsión para las épocas en que la comida escasea. Llegado el momento, los “tarros de miel” regurgitan en la boca de las obreras hambrientas una gota del precioso líquido, que tiene fama de ser mejor que la miel de las abejas. Las hormigas “tarros de miel” están consideradas por los americanos y los indios como un manjar muy delicado. Degustan tanto la miel, extraída exprimiendo al insecto, como a la hormiga entera. Para los indios, este líquido dorado tiene también muchas propiedades terapéuticas.

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