Lagarto ocelado

Es el mayor lagarto europeo

El lagarto ocelado, que debe su nombré a los magníficos adornos en forma de óvalos a lo largo de su cuerpo, es un habitante de las regiones mediterráneas. No existe ningún otro reptil europeo tan ávido de sol como el lagarto ocelado. En él, es más que un deseo, es una necesidad de quedarse durante horas perezosamente tumbado en una piedra, bajo los ardientes rayos del sol. Sería inútil buscarle con tiempo gris o cuando sopla el viento, ya que entonces se queda escondido en su vivienda. No se puede confundir a esta especie con el lagarto verde, que se encuentra más al norte, a causa de su cabeza más maciza protegida con grandes placas córneas. Es un animal más bien pesado y corpulento, que ya hace pensar en los grandes saurios de las regiones tropicales. Cuando está saciado, su vientre es voluminoso y le da un aspecto desgarbado. La coloración de este lagarto es muy variable, pero la vivacidad de los tonos, no se encuentra más que en los individuos jóvenes. Las bellas manchas azules de los flancos se apagan y acaban por desaparecer con la edad. Sólo los machos presentan un color más fuerte durante la época de celo, al final de la primavera. El lagarto ocelado es un carnicero ávido de todas las presas que es capaz de devorar. Sus víctimas van desde pequeños insectos hasta roedores y pajarillos, que sabe muy bien sacar del nido. Saborea también algunas frutas bien maduras y dulces cuando las encuentra. Muy poco agresivo, muerde sin embargo muy enérgicamente y no afloja los dientes, lo que hace que su mordedura sea particularmente dolorosa.

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