Lamprea

Su boca está completamente desprovista de mandíbulas

Este animal con forma de pez es una de las curiosidades de la naturaleza. La boca de la lamprea, en forma de ventosa circular, es muy particular; tiene el aspecto de un embudo cubierto de dientes cómeos en todo su contorno. Su lengua musculosa lleva también multitud de dientecillos. La lamprea respira aspirando el agua por la boca y expulsándola a través de las branquias que hacen el oficio de pulmones. Para alimentarse, la lamprea aplica el borde circular de su boca sobre el costado de un pez que ha localizado con la vista. Adelanta entonces su lengua y perfora la epidermis del pez, desollándolo con sus dientes cortantes. La herida empieza a sangrar abundantemente y la lamprea succiona la sangre. En el curso de esta operación, aspira también pequeños fragmentos de carne, pero la sangre constituye su principal alimento. Hay una cosa muy notable en la lamprea: algunos adultos se alimentan normalmente, como lo hacen las crías, mientras que otros parecen no experimentar necesidad de ello y ayunan hasta su muerte. No se ha llegado aún a encontrar una explicación para este misterio. Existen tres especies de lampreas en Europa: la lamprea de mar, esencialmente marina; la lamprea de río, que aparece en esta ficha y que frecuentemente pasa su vida adulta en el mar; y la pequeña lamprea de los arroyos que no abandona el agua dulce. Excelente nadadora, la lamprea puede escalar los acantilados sujetándose con su boca-ventosa. Construye un nido de guijarros donde la hembra deposita los huevos.

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