Langosta migratoria

Es la antigua plaga egipcia causante de incalculables estragos

La langosta migratoria, que ilustra esta ficha, se conoce desde la más remota antigüedad por los estragos incalculables que ocasiona periódicamente en las plantaciones agrícolas. Hasta hace muy pocos años, el hombre se encontraba absolutamente impotente ante este azote, que aniquilaba reglones enteras en muchos países tropicales. Cuando los especialistas han llegado a conocer bien la biología de este curioso ortóptero es cuando se ha conseguido poner freno a sus destrozos. Existen muchísimas especies de langostas, repartidas por todo el mundo, pero sólo unas pocas pueden resultar peligrosas por su repentina multiplicación. El peligro de la langosta migratoria reside en una particularidad de su biología, por una parte, esta especie puede vivir perfectamente de forma solitaria; por otra, puede ocurrir que en ciertas circunstancias, bajo la influencia de la estrecha proximidad de un gran número de individuos solitarios, la especie se hace de pronto gregaria, cambiando de comportamiento y adoptando progresivamente un color particular. Estas langostas «solitarias» que viven juntas empiezan a poner huevos y las larvas que luego hacen eclosión no se dispersan normalmente en la naturaleza, como ocurre habitualmente, sino que permanecen asociadas en masas compactas. Con su color amarillo y negro, comienzan a moverse en constante búsqueda de nuevos alimentos. Llegadas a la fase adulta, echan a volar en enjambres y, transportadas por el viento, cubren a veces largas distancias para lanzarse sobre las plantaciones, que devastan en pocas horas.

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